
| En Otoño de 1992 y como una decisión algo impulsiva y a
modo "de prueba" (en mi familia nunca ha habido perros en
casa) compré mi primera mascota. Decidí, porque era de las pocas razas
que conocía, que sería un Cocker Spaniel Inglés y la elegida fue una
cachorrita dorada de nombre oficial Tala (a punto de cumplir los 12
años sigue conmigo en casa) y que compré a un particular. Con ella
aprendí lo que significa tener un perro: las satisfacciones que
conlleva y también las responsabilidades y trabajo que supone tener un
nuevo "okupa" en casa. Un año después empecé a conocer algo
más sobre el mundillo de la Cinofilia y empecé a interesarme por el
tema. Con dos años Tala tuvo su primera camada con un macho dorado "de renombre" y de ahí me quedé con dos cachorros, un macho y una hembra que murieron muy jóvenes. Decidí entonces que quería seguir pero no con esta raza y la siguiente perra que entró en casa fue una Alaskan Malamute ... y acerté de pleno! (http://www.imokam.com/indexmaes.htm ). El carácter de mi "nueva raza" me llenaba bastante más que el de mi doradita y decidí que debía continuar por ahí aunque en mente continuaba la idea de tener algún día algún otro cocker para exponer. Después de leer y de consultar con propietarios y criadores me hablaron sobre el carácter de los ruanos (¿cómo siendo la misma raza podía haber diferencia de carácter dependiendo del color?). Al final me lancé y en Primavera de 1998 llegó a casa una cachorrita azul ruana, Diva, "mi niña" y volví a engancharme con la raza porque esta cocker es lo que yo siempre había soñado tener. A primeros de 1999 importé de Inglaterra un joven sólido chocolate, Magnum, que también expuse junto con Diva durante una temporada. Después llegaron dos ruanitas más Dune y Cota y las primeras camadas ya con mi afijo (Bruno, Nano, Kim, ...). Pero claro, no todo puede ser un camino de rosas y empezaron los problemas. Abres los ojos y empiezas a ver lo que hay alrededor, te das cuenta de que al parecer lo que sólo importa es el poder, dinero, el "figurar" y en último plano están los animales. En algunos sitios todo funciona a base de engaños, los perros son tratados como mercancía y como máquinas de producir, cuando llega una edad y no son "rentables" se revenden o se sacrifican, viven en perreras durante todo el día sin casi contacto con humanos, se ocultan problemas genéticos, algunos juicios están ya apalabrados de antemano, .... He estado durante algún tiempo pensando seriamente en dejarlo aunque mis cockers no tengan culpa de casi nada, pero esto no es lo que yo quería. Tras un paréntesis con la raza y después de dos años sin cachorros ni cockers nuevos esperamos volver con ilusiones renovadas en los próximos meses con algún cachorrito de la reciente camada, seguir con Kim (la cocker más dulce que he tenido nunca) y con el recién llegado Teddy ... la nueva generación! y dejar de lado casi todo lo que tenga que ver con las relaciones "humanas?" y centrarme en lo que casi nunca me va a fallar : mis perros!. Ana Herrera - IMOKAM
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